Documentamos encargos concretos de dirección de arte e ilustración: desde el primer boceto hasta la pieza final aplicada en contexto. Cada caso muestra decisiones de paleta, tipografía y narrativa visual, con el detalle necesario para entender cómo trabajamos.
Trabajamos con proyectos que necesitan una voz visual propia: ferias de libros, cafés de especialidad, centros culturales y marcas de moda local. Cada encargo arranca con una conversación sobre el contexto real y termina con piezas que se usan todos los días.
Identidad visual y sistema gráfico para la edición 2024 del encuentro en Buenos Aires. Paleta mostaza y tinta aplicada en programas, carteles y redes.
Packaging ilustrado para una cafetería de especialidad. Personajes propios para cada variedad de grano, aplicados en bolsas, vasos y etiquetas.
Mural de gran formato con narrativa visual sobre la historia del barrio. Composición con personajes expresivos y frases tipográficas.
Dirección de arte para una colección cápsula. Grilla editorial, paleta cromática y piezas gráficas para la campaña de lanzamiento.
Sistema de afiches y señalética para un festival de diseño independiente. Tipografía geométrica y acentos en amarillo mostaza.
Ilustración de tapa y retícula interior para una novela gráfica. Proceso de bocetado, entintado y color digital documentado.
No trabajamos con promesas genéricas ni métricas infladas. La confianza se construye con procesos claros, entregas a tiempo y una dirección de arte que responde al contexto real de cada proyecto editorial o de identidad visual.
Mostramos bocetado, entintado, color digital y aplicación final. El cliente ve el camino antes de comprometerse, no después.
Cada pieza responde a una paleta y una grilla definidas para el proyecto. No improvisamos sobre la marcha ni cambiamos el criterio a mitad de encargo.
Editoriales independientes, festivales, cafeterías y espacios culturales. Trabajamos con plazos concretos y necesidades específicas, no con ejercicios de catálogo.
Un interlocutor fijo durante todo el proyecto. Las correcciones se resuelven por mail o teléfono, y las decisiones se toman con el contexto completo sobre la mesa.